viernes, 25 de octubre de 2013

Cercanía




Acércate a mi lado esta noche libre de palabras que no tengo la menor intención de escuchar.
Acércate en silencio, mientras huyo brevemente en una mirada perdida, probablemente mía.
Acércate con tu mejor sonrisa o con el ceño fruncido de la obligación, me da igual, ven y reprocha todo lo que quieras. Hazme ver el abismo si quieres, pero por favor, después, calla y escucha.
Tranquila, no tengo absolutamente más nada que decir, cuida mi sueño.
Por la mañana te prometo beber los restos de tu copa rota, como sólo los locos beben el valor.


domingo, 20 de octubre de 2013

Podemos


Podemos soñar

y queremos alas.

Podemos acariciar

y queremos soledad.

Podemos sentir

y queremos eternidades.

Podemos admirar la belleza

y queremos poseerla.

Podemos amar

y queremos intercambios.

Podemos leer

y queremos escribir.

Podemos compartir

y queremos vender.

Podemos hacer camino

y queremos llegar.

Podemos recordar

y queremos futuro.

Podemos sonreír

y queremos sastres de sonrisas.

Podemos hundir nuestros pies en la tierra
y queremos duplicados plastificados.

Podemos llegar

y nos vamos.

Podemos besar

y mordemos.

Podemos ser

y sólo estamos.

Podemos

y dejamos que se evapore nuestra última gota de esperanza.

Podemos,

Queremos.

                          Podemos.


sábado, 19 de octubre de 2013

XXIX




 Hoy detuve el mundo.

Tomé pesadamente aliento.

 Fallé.

Volví a intentarlo, pensando,

"aún unos pasos más".

Bordeando la locura, la pesada oscuridad,

la depresión más abyecta y reactiva.

Bordeando el peligro de no ser,

cerca, demasiado cerca de la lágrima más difícil,

me vi ante el espejo y encontré al superviviente,

odiado, lejos, muy lejos del héroe que murió

antes de tiempo.


No te mata el dolor,

te mata la culpa de haberlo sobrevivido.


viernes, 18 de octubre de 2013

piel de oveja




Intento compensar su ausencia a ráfagas

aplicando reglas viejas de vieja escuela,

pero mi piel de oveja

aún espera el roce de su inocencia

en el horizonte sexual de mi ceguera,

la claridad desengañada de sus palabras despistadas

caídas gota a gota del alambique

de su alma, cuesta abajo,

siempre cuesta abajo.

Anclado sigo a aquel destello de su mirada perdida

en busca del escorzo imposible a la comprensión humana.


Amigo, salgamos esta noche en jauría,

pues ya no soportaría beber a solas

ni una gota más de soledad.





jueves, 17 de octubre de 2013

Deshabitado




Espero con la luz apagada

el momento preciso de tu tenso cuerpo,

anidan pájaros verdes y azules en tu vientre,

roen tus huesos miles de animales sedientos de vida,

aún así, te desperezas en gesto maternal.

Tus manos son raíces

que dan vida a mis pies,

tu silencio, desolación

tu lentitud, marea.

En ese nosotros brutal, nada es lo que parece,

sólo tú.

Te espero en silencio

con la luz apagada,

la puerta abierta

y mis manos, deshabitadas.


martes, 15 de octubre de 2013

libre



Entró una gota por la ventana,

                                              desnuda,

                                                               frágil,

                                                                         perdida.

Esa gota que soñé en toda la calma que algún día pude reunir,

liberada del peso del todo,

Libre,

por primera y última ocasión.

Suicida,

entró por mi ventana.

Ya no es,

pero fue.

La sentí morir en la mejilla,

buscando, ya sin fuerza, la comisura de mis labios.


Con la luz del recuerdo

se transformó en cien mil cristales y colores

dejando un hueco vacío, que antes era la boca,

donde, ahora, caben todas las contradicciones que me resumen,

las alas temblando de una monarca rojinegra

y el infinito inabarcable en todas las direcciones.

Y sólo pensé

¡qué inmensa belleza!.

Cerré los ojos y lloré.

Sin lágrimas, como se llora sólo la primera vez.



lunes, 14 de octubre de 2013

Mañana




Esta mañana salí a pasear bajo la lluvia con una mochila, inmensa, colgada a mi espalda, casi llena. Las gotas me arañaron con rabia y sentí que la soberbia y la distancia comenzaban a ablandarse. Tras el olvido de una noche de pesadilla, sólo respiré.

Y me pareció un triunfo.