viernes, 25 de octubre de 2013

Cercanía




Acércate a mi lado esta noche libre de palabras que no tengo la menor intención de escuchar.
Acércate en silencio, mientras huyo brevemente en una mirada perdida, probablemente mía.
Acércate con tu mejor sonrisa o con el ceño fruncido de la obligación, me da igual, ven y reprocha todo lo que quieras. Hazme ver el abismo si quieres, pero por favor, después, calla y escucha.
Tranquila, no tengo absolutamente más nada que decir, cuida mi sueño.
Por la mañana te prometo beber los restos de tu copa rota, como sólo los locos beben el valor.


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