miércoles, 9 de octubre de 2013

XXVI




Cuando el ave de alas inmensas vuela libre,

cuando las manos abiertas están limpias de barro y sangre,

cuando los ojos vivos son dos ascuas fascinadas,

cuando el universo entero canta vida

y nada hay sino belleza,

cuando el amigo habla de amor en paz

y de muerte plena,

mi razón, entonces, subyugada,

aquietada, caída y levantada

que va a ser más que lamer,

cual perro fiel,

el vacío insondable de tus manos llenas.






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