sábado, 19 de octubre de 2013

XXIX




 Hoy detuve el mundo.

Tomé pesadamente aliento.

 Fallé.

Volví a intentarlo, pensando,

"aún unos pasos más".

Bordeando la locura, la pesada oscuridad,

la depresión más abyecta y reactiva.

Bordeando el peligro de no ser,

cerca, demasiado cerca de la lágrima más difícil,

me vi ante el espejo y encontré al superviviente,

odiado, lejos, muy lejos del héroe que murió

antes de tiempo.


No te mata el dolor,

te mata la culpa de haberlo sobrevivido.


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