XXIX
Hoy detuve el mundo.
Tomé pesadamente aliento.
Fallé.
Volví a intentarlo, pensando,
"aún unos pasos más".
Bordeando la locura, la pesada oscuridad,
la depresión más abyecta y reactiva.
Bordeando el peligro de no ser,
cerca, demasiado cerca de la lágrima más difícil,
me vi ante el espejo y encontré al superviviente,
odiado, lejos, muy lejos del héroe que murió
antes de tiempo.
No te mata el dolor,
te mata la culpa de haberlo sobrevivido.
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