lunes, 30 de septiembre de 2013

XXIV




Se derraman los días
en avalanchas y huracanes de sentimientos.
Estoy vivo y no lo lamento,
sin pena lo digo
y de tarde en tarde
me oriento, ordenando tanto rastro inútil
de mi infancia elíptica.
Aparenta la vida ser sirena
pero a veces es una vieja puta
que duerme entre cartones
y todo es vida,
hasta la última gota desesperada,
todo es vida.
 
 
 

jueves, 26 de septiembre de 2013

XV






Transitivo e imperfecto

busco el verbo que acompañe a esta noche,
hecha de viento.
Esperanza limpia que se arrastra
entre los cimientos destrozados del mañana,
dejando huellas de oídos
sentidos durante el día,
susurrando ahora que todo es noche,
Tal vez, dice,
volverá la luz,

y lo sé,
pero ya será de otros.



 

XIV


 
 
 
Palabras desnudas de honor y canto,
frías como aquellas manos
que tanto busqué en la soledad del llanto.
Hoy vuelven a mi recuerdo
apresuradas
sin suturas.
Al calor del columpio
en el equilibrio imperfecto del olvido,
momentáneo o permanente,
no recuerdo y sonrío
¡Cuánto quisiera llorarte!
 
 
 

XIX


 
 
 
Hay un minuto que sabe de si mismo,
a la puerta abierta,
al vértigo sin horizonte
del cristal hecho añicos
de las alas que se levantan sin peso,
del todo está bien,
del todo lo que es tiempo ya es pasado,
del salto al no tiempo,
del al fin en casa
sin arriba ni abajo,
sin antes ni después
sabiendo y sin saber.
Nada siento hoy que no sea Eso,
que no sé cómo llamar,
voz sin boca
luz sin cuerpo vacío.
Lleno
Último segundo
Eternidad.
 
 
 
 
 

miércoles, 25 de septiembre de 2013

XVII





Otro segundo más
arrancado a dentelladas al destino más elocuente,
a  golpes fluimos
en cuartos oscuros entre la lágrima
mejor llorada
y los abrazos de los únicos brazos
que conocen la contraseña.
Otro minuto más y me rio del tiempo pasado,
pues aquel amor que un día nació
lento y con un único beso,
entre miles de espinas,
sigue aún durmiendo
arropado en su cuna.
Un minuto más
a tu lado.


 

martes, 24 de septiembre de 2013

V





 
El águila afila su pico en lento movimiento
paciente,
mientras encuentra el hilo conductor
que alivie sus logros
en el inabarcable suspiro de un viejo fracasado
en su edad amarilla y marchita.
A lo lejos, el horizonte, casi blanco
se hace grande
en carrera ganada de antemano.
Cuando las plumas del orgullo se derritan
con el frio de cualquier amanecer
el hueso no sólo será calcio,
será molécula de emoción y descubrimiento



 

lunes, 23 de septiembre de 2013

II





Sabes al dolor de la partida,
cuando no vamos a ir a ningún lado.
Palma con palma
nuestras manos, empecinadas en no soltarse,
son corazones valientes, surcados de cicatrices
que se reconocen allí, donde todo acaba.
Mientras, el agua de tu mirada turbia
empapa de sudor y de placer mi brújula.
Me pierdo de nuevo
ni norte
ni sur
Tú.
Te sigo entre la bruma de quien recién se despierta
con imprudencia adolescente,
sin recuerdo
ni equipaje,
mientras, ese grito almacenado en la memoria
de mis besos en lenta espera,

te pierde
al otro lado de la noche



 

sábado, 21 de septiembre de 2013

XIII


 
 
 
 
 
Estalla este brillo sin piedad
que me quema afuera
mientras dentro ya no soy
sino el eco de esta ola.




 

VI






Manos que se entrelazan perpetuas
despertando al dormido,
complaciendo al amante,
empujando al indeciso,
protegiendo al niño.
Las manos vuelan libres y hermosas
dejándose llevar por las corrientes cálidas del sur,
allí donde vivo busco tu mano.
¿No me crees?
Allí donde me siento hombre busco tu mano suave,
sin miedo,
agarrado sólo al timón de la tormenta perfecta.
Despiértame temprano mañana
que el hoy ya se fue,
pero quedan aún
las promesas que cambian vidas
y quiero compartirlas contigo.



 

III


 
 
 
 
La piel tensa en grito inacabado
desluce el caminar del tiempo,
rompe en colores terribles de trasnochada paz,
ahuyenta cualquier asomo de nostalgia
sólo ritmo,

solo aullido seco y ronco.
 
Ella ahoga su lamento en lágrimas que no llegan,
en el monótono ritmo de un corazón
de piel y madera.
tan verde, tan seca.
La tierra de hoy es promesa incumplida
de sueños rotos
engendrados, por hombres sin conciencia.



 

jueves, 19 de septiembre de 2013

I





La fe de un hombre puede resquebrajarse
hasta consumir la última astilla
que alumbra el camino de vuelta a casa cuando ya no hay luz,
sólo camino y determinación ciega
y el verdugo apura el último trago de valor
en un gesto
algo animal, algo humano.
 
Mi cuerpo lleno de cicatrices,
de estrellas y constelaciones
es un mapa del tesoro,
punto a punto confeccionado en
mil luchas, mil batallas, nunca cuerpo a cuerpo,
pero perdidas de antemano.
Templé mi alma en la dureza de la batalla
así que no me juzgues si no lloro,
templé mi alma en la soledad negra del mar
así que no me juzgues si el viento me lleva lejos.
Pero confía, mi corazón no se derrama en guerras inacabadas,
pues sé que no hay hombre más temible que aquel
 que no teme a la muerte,
pero sin suficiente amor en los bolsillos,
el hombre sin miedo

es menos que nada,
es un simple destructor.



 

SOY

    Soy


     Soy, esa manera tonta de perder el tiempo. Soy, una caída más o menos tampoco importa. Soy como ese escritor que basa su éxito en no escribir. La vuelta de tuerca, justo esa, que pasa la rosca del tornillo, soy la promesa rota, esa que se olvida, se perdona y ni siquiera tiene historia.

     Soy el golpe contra el suelo delante de un montón de extraños, la lágrima mejor llorada, la segunda oportunidad que nunca pidió nadie, o la tercera. Soy una de esas palabras que se lleva el viento una noche de San Juan, recuerdos perdidos en una mente senil que nunca recuerda donde pone las cosas.

     Soy ese trozo de mar atrapado en un charquito que no sabe encontrar el camino de vuelta, soy nosotros sin ti, soy la vuelta de la esquina de cualquier barrio de cualquier ciudad, el chico gordo y con granos que tiembla ante la sola idea de volver al colegio.

      Soy la primera vez y la última al mismo tiempo, esa pequeña porción del mundo que nadie mataría por salvar, la locura sincera y pura de un grafitero que decora muros con tiza, soy el eterno “te lo advertí pero no me escuchas”.

     Soy tantas cosas y tan absurdas que a veces lo olvido sin querer y otras, queriendo. Y aunque creas que en este preciso instante me estoy autocompadeciendo, no te engañes. Soy, lo sé y lo siento. Me reconozco en cada una de mis esquinas, en cada vez que pido perdón, en cada huella de cada paso que me ha traído hasta aquí y en cada deseo que no se cumple, ni se cumplirá. Y eso, lo creas o no, ha sido suficiente motivo para invertir toda mi vida. Aprender que soy, sin más atributo que mi sonrisa huidiza y tristona. Y esa forma tan mía de mirar al mar, como si la respuesta a todo alguien la hubiera escondido dentro de una botella que flota por algún lugar, esperando ser encontrada.