sábado, 21 de septiembre de 2013

VI






Manos que se entrelazan perpetuas
despertando al dormido,
complaciendo al amante,
empujando al indeciso,
protegiendo al niño.
Las manos vuelan libres y hermosas
dejándose llevar por las corrientes cálidas del sur,
allí donde vivo busco tu mano.
¿No me crees?
Allí donde me siento hombre busco tu mano suave,
sin miedo,
agarrado sólo al timón de la tormenta perfecta.
Despiértame temprano mañana
que el hoy ya se fue,
pero quedan aún
las promesas que cambian vidas
y quiero compartirlas contigo.



 

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