Manos que se entrelazan perpetuas
despertando al dormido,
complaciendo al amante,
empujando al indeciso,
protegiendo al niño.
Las manos vuelan libres y hermosas
dejándose llevar por las corrientes cálidas
del sur,
allí donde vivo busco tu mano.
¿No me crees?
Allí donde me siento hombre busco tu mano
suave,
sin miedo,
agarrado sólo al timón de la tormenta
perfecta.
Despiértame temprano mañana
que el hoy ya se fue,
pero quedan aún
las promesas que cambian vidas
y quiero compartirlas contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario