jueves, 26 de septiembre de 2013

XIV


 
 
 
Palabras desnudas de honor y canto,
frías como aquellas manos
que tanto busqué en la soledad del llanto.
Hoy vuelven a mi recuerdo
apresuradas
sin suturas.
Al calor del columpio
en el equilibrio imperfecto del olvido,
momentáneo o permanente,
no recuerdo y sonrío
¡Cuánto quisiera llorarte!
 
 
 

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