Otro segundo más
arrancado a dentelladas al destino más
elocuente,
a
golpes fluimos
en cuartos oscuros entre la lágrima
mejor llorada
y los abrazos de los únicos brazos
que conocen la contraseña.
Otro minuto más y me rio del tiempo pasado,
pues aquel amor que un día nació
lento y con un único beso,
entre miles de espinas,
sigue aún durmiendo
arropado en su cuna.
Un minuto más
a tu lado.
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