El águila afila su pico en lento movimiento
paciente,
mientras encuentra el hilo conductor
que alivie sus logros
en el inabarcable suspiro de un viejo
fracasado
en su edad amarilla y marchita.
A lo lejos, el horizonte, casi blanco
se hace grande
en carrera ganada de antemano.
Cuando las plumas del orgullo se derritan
con el frio de cualquier amanecer
el hueso no sólo será calcio,
será molécula de emoción y descubrimiento
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