viernes, 4 de octubre de 2013

XVIII




El día se llama batalla,
cuando los niños no cantan,
cuando el destino y sus graves
a la flor de la inocencia han devorado.
¿Puede un hombre agotar la esperanza que pudiera
llamar suya y sin embargo sonreír
con las miles de flores
que aún no han nacido?



1 comentario:

  1. Todos los dias se llaman batalla
    por cambiar el color, el regusto amargo de la propia vida,
    por encontrar la boca de llenado del depósito mermado de la alegría,
    batalla por respirar sin que la culpa emulsione víscera y hueso
    pero también por permitirse entregar el alma en una sonrisa... y llenarse los bolsillos de otras, que sin ser para nosotros, nos deleitan tras la cara.

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